10 diferencias entre un producto y una marca

Diferencias entre una marca y un producto

16 May 10 diferencias entre un producto y una marca

Antes de seguir leyendo, y si no lo habéis hecho ya, os recomendamos que echéis un vistazo a este artículo en el que explicábamos lo que para Veintemillas es la definición de una disciplina tan abstracta para muchos como es el branding. Ya que vamos a dejar claras las sutiles pero importantísimas diferencias que una marca tiene con un producto, quizás sea bueno dar un repaso.

Sobre todo porque para reconocer una marca es básico saber en qué consiste la disciplina de crearlas, ya que es la oportunidad de conectar aquello que tienes con lo que tu público quiere, de transformar un producto o un negocio en un significado generador de valor por si mismo. En una marca.

Pero, ¿cuál es la diferencia entre un producto y una marca? ¿Cuál es la diferencia entre un Champagne y un Dom Perignon? Quizás todos podamos tener claro que no es lo mismo, pero quizás no todos podamos decir los motivos. Vamos a echar un repaso por las 10 principales diferencias entre un producto y una marca.

1 – La motivación NO es (sólo) económica.

Es un punto muy básico. Desde la premisa y la concepción de cualquier idea de negocio, de cualquier producto, debe existir una voluntad de trascender más allá del beneficio económico. La marca, además de buscar la rentabilidad, quiere cambiar el segmento en el que se mueve, modificar parámetros de comportamiento y crear tendencia.

2 – Va más allá de la vida útil de un producto.

La marca, al contrario que un producto, debe generar una promesa capaz de sostenerse en el tiempo. Debemos ser capaces de crear conceptos capaces de ir más allá de la vida útil del producto que estemos creando y diferenciar claramente el producto de la marca.

3 – Se alimenta con regularidad y evoluciona.

Es un grave error pensar que una marca se constituye en su creación y crece sola. Las marcas deben ser alimentadas, deben crecer y evolucionar, revisarse cada cierto tiempo para asegurar que funcionan como deben y reactivarse de modo constante. Siempre desde la estrategia y a través de todas las formas y métodos desde los que la marca es percibida.

4 – Está interconectada.

Es importante que nuestra identidad, y no sólo la visual sino todo aquello que nos identifica, tenga relación con la idea y experiencia que queramos transmitir.

5 – Habla más allá de nosotros.

De nada sirve tener un buen logo si no dice nada de nosotros. La creación de un producto puede abordarse desde muchos puntos de vista, pero si nos quedamos en solo el producto, no estaremos creando una marca.

6 – Es multisensorial.

La identidad de una marca va más allá de la creación de un manual de marca, unos colores o un logotipo. Si bien es un paso muy importante y suele ser el primero que abordamos los que nos dedicamos a crear marcas, es importante darle la misma importancia a la creación de una identidad verbal adecuada, definir las distintas relaciones de los diferentes departamentos de tu empresa con la gente, los comportamientos e incluso la identidad sensorial, el aroma o el tono. Contra más puntos trabajemos, más armas le daremos a nuestra marca.

7 – Es honesta.

Si en el proceso de creación de nuestra marca exageramos sus características diferenciales o tratamos de potenciar diferenciales que no existen, no tardará en caer. Debemos generar diferenciales reales de nuestro producto. La falta de honestidad es lo que primero detecta la gente cuando se adentra en una nueva marca, y lo que antes castiga y penaliza.

8 – Es flexible.

Muchas veces pensamos que una marca debe ser rígida cuando es todo lo contrario. Una PYME cambia casi 3 veces de modelo de negocio o de mercado en los primeros 4 años de vida, con lo que es importante pensar en que existen muchas posibilidades de que nuestro modelo de negocio varíe. La marca debe estar preparada para responder a nuevos escenarios de manera ágil gracias a posicionamientos flexibles y plataformas de marca versátiles que nos ayuden a movernos con una mayor coherencia.

9 – Piensa en la gente, no en un segmento de mercado.

La marca no busca sólo la competitividad dentro de su propio segmento. Es un poderoso elemento que debe crearse de dentro a fuera. Recuerda que los valores son las creencias que definen de una forma única nuestra posición en el mundo. No lo dejes al azar.

10 – Mide en varias dimensiones.

Medir el comportamiento de una marca en baremos que no sean sólo económicos, aunque cueste, es básico. Definir unos KPI’s más allá de un retorno económico, tal y como exponíamos en el primer punto, revisar cada cierto tiempo estos KPI’s definir nuevos en dependencia a la evolución permitirá tomar las decisiones adecuadas para que todos los aspectos que puedan condicionar su crecimiento sean los correctos o por lo menos, los que nosotros queremos.

Por supuesto, existen muchos más puntos que estos diez. La diferencia entre una marca y un producto siempre consta de muchos entresijos, pero en fin… Nadie dijo que fuera fácil, ¿no?

Sin comentarios

Deja un comentario.