28 May No vamos a diseñar tu marca
Vaya por delante, y primero de todo para evitar malos entendidos que sí, que ayudamos a crear marcas a nuestros clientes. Nos autodefinidos con un estudio dedicado a la creación de marca para el sector del vino, la alimentación y la gastronomía. Así lo indica en la bio.
Y atended al matiz: Crear una marca no es aplicar un diseño visual.
Cuando hablamos de crear una marca hablamos de tomar decisiones, de escoger quiénes queremos ser y mucho más importante, decidir también quién no queremos ser.
Porque crear una marca significa renunciar. Renunciar a aquello que llevamos tiempo siendo para convertirnos en lo que queremos ser, en lo que queremos proyectar.
Crear una marca es la diferencia entre el dibujo de un edificio y construir el edificio
Algunos de los proyectos de creación de marca para bodegas y restaurantes que hemos realizado en los últimos años.
Me explico.
El proceso de creación de una marca, en el caso de por ejemplo, una bodega, comienza cuando decide el tipo de vino que quiere elaborar, para quién lo quiere hacerlo. ¿Qué precio tendrá mi vino teniendo en cuenta los cambios de mercado? ¿Someteré mis vinos a promociones?
En el caso de la creación de marca para un restaurante es un concepto más fácil de entender, porque todos tenemos muy separado y sabemos perfectamente la diferencia entre una hamburguesería y un Estrella Michelín, igual que entendemos que no es lo mismo el concepto interior de la creación de cualquier espacio Diverxo para Daviz Muñoz, que DStage de Diego Guerrero.
Igual que antes de diseñar un edificio, debe saberse para qué se usará.
Y aún así, con todo ese proceso de decisiones, de saber quiénes queremos ser, hacia dónde ir, respondernos preguntas, decir no a muchas cosas, seguiremos sin ser nosotros los creadores de vuestras marcas, y tampoco vosotros.
Los creadores de una marca es SIEMPRE el público que la recibe. Compradores y no compradores. Es el mundo quién decide.
Nosotros por supuesto, someteremos a las marcas a todas las preguntas necesarias para crear una entidad completa. Pero aún así, no hablaremos de diseño.
Hablaremos de posicionamiento.
Hablaremos de estrategia.
Hablaremos de visión.
De cultura de empresa…
Las marcas no se construyen únicamente desde lo que dicen sobre sí mismas, sino desde aquello que las personas terminan percibiendo de ellas.
Al final, una marca existe en la cabeza de la gente. Para Mi starbucks no es lo mismo que para ti.
Parte del desarrollo estratégico para el proyecto “Vrindis”. Un genial proyecto que buscaba comunicar el consumo del vino desde la horizontalidad.
Cada consumidor interpreta, recuerda y reconstruye una marca desde su propia experiencia. Por eso el trabajo de un estudio de Branding como el nuestro no consiste tanto en “inventar” una marca como en ayudar a ordenar, expresar y alinear todo aquello que una empresa quiere llegar a representar.
Hemos creado algunas marcas de las que no hemos diseñado nada nuevo. Hemos limpiado, ordenado, alineado… Hemos realizado cambios potentísimos sin tocar ni una sola curva de su logotipo. Y su diferencia se ha visto reflejada en aumentos de facturación medios del 15-30% en los tres siguientes años. Tengo pruebas de esto que os diré si me lo pedís.
El diseño de una marca es su consecuencia, no su origen.
Y quizá por eso el mayor error al hablar de diseño de marcas sea pensar que las marcas empiezan en sus identidades
Lo identitario llega después. Antes de crear un cuerpo creamos sus órganos.
Llega cuando ya hemos entendido quiénes somos, qué lugar queremos ocupar y qué estamos dispuestos a defender para permanecer ahí en el tiempo.
Una marca es la consecuencia visible de una manera concreta de entender un negocio.
Y cuando esa idea está clara, el diseño deja de ser decoración para convertirse en una herramienta capaz de transmitir todo lo demás.
