Estudio creativo dedicado a la consultoría estratégica de marca, el diseño, el Marketing y la comunicación, especializado en el sector del vino, la alimentación y la gastronomía.

¿Tu restaurante transmite el valor que realmente ofrece?

Me he aficionado a un Streamer de Twitch. El tipo analiza distintos contenidos relacionados con el mundo de la gastronomía. Sobre todo odia muy mucho a Foodies con poco peso a nivel de desarrollo de contenidos, analizando al detalle su forma de comunicar. Muy recomendable.

Lo gracioso del tema es cuando pone fragmentos de ciertas críticas y ves que un tipo que se autodefine como “experto en restaurantes” tanto se va al Burguer-Fest cutrongo como a un restaurante de cocina elaborada. 

Mismo tipo de valoración, mismo tipo de contenido. Ellos no tienen la culpa, es su modelo de negocio.

Y yo al verlo, como suelo cuando veo estas cosas quizás porque sobrepienso, trato de imaginarme en qué momento el hostelero de un restaurante de buen producto, discurso cuidado y que quiere obtener una percepción de marca de calidad, termina trabajando para gente tan sumamente desalineada a su Story-Telling. 

Esto deja en evidencia algo.

Que muchos restaurantes transmiten una imagen que no corresponde con el valor que ofrecen o ya no sólo eso, sino que buscan, y que muchos restaurantes nunca se han planteado qué tipo de imagen quieren ofrecer y a quién.

¿En qué momento un restaurante que aspira a convertirse en una marca gastronómica termina compitiendo, a ojos del público, en el mismo escaparate que cualquier otro local?

No hablo de calidad. Ni siquiera de cocina.

Hablo de percepción.

El problema no (suele) estar en la cocina

En hostelería existe una idea equivocada muy arraigada: si la comida es buena, los clientes terminarán llegando.

Es una afirmación bonita. Pero poco cierta.

A día de hoy, antes de hacer una reserva el (posible) cliente ya ha visitado el perfil de Instagram, ha visto fotografías, ha consultado Google, ha leído reseñas y, probablemente, ha comparado varias opciones abiertas a pocos metros de distancia.

La experiencia empieza mucho antes de sentarse a la mesa.

Y es precisamente ahí donde entra en juego el branding para restaurantes.

No como un ejercicio estético, sino como una inmersión estratégica que consigue que todo lo que rodea al restaurante transmita el mismo mensaje de forma coherente.

Porque la percepción juega en tu contra

Hay restaurantes que cocinan extraordinariamente bien, pero comunican extremadamente mal.

Su identidad visual no refleja el cuidado que ponen en el producto. Su carta no cuenta ninguna historia. Sus fotografías podrían pertenecer a cualquier otro local. Su comunicación en redes sociales no transmite personalidad.

No es que hagan las cosas mal.

Es que han dejado que otros construyan su percepción.

Y cuando eso ocurre, el cliente compara únicamente aquello que puede comparar: el precio, la ubicación o la puntuación en una plataforma.

Todo lo demás —la filosofía, el trabajo, el origen del producto o la experiencia— desaparece.

Branding para restaurantes: conseguir que la percepción esté a la altura de la experiencia

El branding no convierte un restaurante mediocre en uno excelente.

Pero sí puede evitar que un excelente restaurante parezca mediocre.

Un buen proyecto de branding consigue que la personalidad del restaurante sea reconocible, que cada punto de contacto hable el mismo lenguaje y que el cliente intuya el valor de la experiencia incluso antes de reservar una mesa.

Porque una marca no sustituye a una buena cocina.

La hace visible.

Y quizá esa sea una de las mayores ventajas competitivas que puede tener hoy un restaurante.

No cocinar mejor que los demás.

Sino conseguir que el mercado perciba, por fin, todo el valor que ya existe entre sus fogones.

Algunos de los proyectos de creación de marca para  restaurantes que hemos realizado en los últimos años.