Estudio creativo dedicado a la consultoría estratégica de marca, el diseño, el Marketing y la comunicación, especializado en el sector del vino, la alimentación y la gastronomía.

Los 5 errores de Marketing que siguen cometiendo muchas bodegas (y como evitarlos)

Empecemos fuerte:

en el mundo del vino hay bodegas haciendo vinos espectaculares… que nadie recordará.

No porque el producto sea malo.
…No porque el precio sea alto.

Sino porque el Marketing para bodegas sigue siendo, en muchos casos, un ser del que nadie habla a menos que sea para denostarlo.

Ese bodeguero esforzado, que no necesita etiquetas diferenciales, o saber cómo debe comunicar su vino porque está tan bueno que “se vende solo”…

Pero luego, cuando no los vende y ve vinos peores que funcionan como un tiro, la culpa siempre es la misma: “Eso es Marketing”.

Exacto. Es Marketing. Marketing del bueno. No del que maquilla, sino del que limpia y del que siempre hemos abogado en Veintemillas. Y si has hecho una campaña de producto o marca con nosotros, lo sabrás.

Porque no, no hablamos de hacer “cosas modernas” porque sí, ni de poner una etiqueta bonita sin sentido. Hablamos de comunicar mejor todo lo que ya existe detrás de cada botella.

Aquí van algunos de los errores de Marketing más comunes en las bodegas y, lo más importante, cómo empezar a evitarlos.

1. Pensar que el vino se vende solo

 

Este es el clásico.

“Si el vino es bueno, se venderá”.
Si fuera tan fácil yo a estas alturas tendría una panadería (en serio, es algo que cada vez me ronda más la cabeza…)

Hoy el consumidor se enfrenta a cientos de referencias en una lineal, en una tienda Online Multi-marca o en la carta de un restaurante. Si no transmitido y entienden quién eres, qué te hace diferente o por qué deberían elegirte a ti, escogerán por precio. Y escoger por precio es despiadado, es ir a navaja y nunca supone un diferencial de marca ser el más barato.

El buen Marketing para bodegas no maquilla al producto, lo amplifica y clarifica su mensaje y discurso.

2. No tener claro a quién le hablas

 

Otro error muy habitual: ¿A quién quieres vender este vino? ¡A todo el mundo!

Una cosa es que te lo compren (maravilloso) y otra diferente a quién le vendes

El resultado suele ser una marca neutra, sin personalidad, que no conecta con nadie en concreto. Y en Marketing, cuando hablas a todos, normalmente no le hablas a nadie.

Antes de diseñar una etiqueta, una web o una campaña, hay que responder a una pregunta básica:

¿Quién quiero que beba este vino?

Ayudarte a descubrir la respuesta a esa pregunta es un paso clave cuando creamos marcas para vino. Es lo que llamamos la extracción del “Público Mínimo Viable”, concepto que introdujo el gurú Wally Ollins en su metodología de creación de marcas, que es el que usamos en Veintemillas.

El “Público Mínimo Viable” responde a una pregunta clave: Si lo que se fuera a pagar no fuera un condicionante, ¿a quién venderías tu vino?

El buen Marketing para bodegas empieza definiendo y sabiendo bien cuál es el público de ese vino, no el color de la cápsula.

3. Copiar lo que hacen otras bodegas

 

Tener referentes está bien. Es la clave que te impulsa a seguir entrenando para remar más fuerte.


Copiarlos, no tanto.

El sector del vino, poco proclive a asumir riesgos, tiene una tendencia peligrosa a la homogeneización visual: mismas tipografías que el vecino, mismos tonos que el vino con el mismo Coupage que el nuestro,, mismas ilustraciones “elegantes”…

 Resultado: todas las botellas parecen iguales… y ninguna destaca.

Y sí, otro de los puntos en los que nosotros hacemos hincapié es precisamente a generar códigos comunes para ser relacionado con un segmento común (un saludo a esa bodega que decidió usar botellas de perfume para su vino), pero si tu etiqueta no transmite lo que es tu bodega y parece sacada de lo que haría la de tu vecino, hay un problema.

Una buena estrategia de Marketing para bodegas busca elementos comunes y por encima de todo, diferenciar

Algunas de las campañas de Marketing para bodegas que hemos desarrollado.

4. Pensar que el Branding es solo la etiqueta

 

Anda que no nos pasa veces… Cada vez por suerte, la verdad sea dicha, menos. Te presentas a alguien, dices la palabra “Branding” y se van a lo mismo: Te enseñan su etiqueta.

Crear una marca es mucho más que su etiqueta. Es incluso mucho más que su logotipo. Es construir el universo ideal donde quieres que se mueva tu vino y a partir de ahí, idear acciones y estrategias para conseguirlo. Es hablar de cómo se comunica, cómo huele, cómo se llama, cómo habla, cómo se ve, cómo se viste… ¿Verdad que cuando te imaginas a James Bond en tu cabeza no huele como el culo de un caballo? Pues eso es Branding.

El Marketing para bodegas funciona cuando hay coherencia, no cuando cada soporte hace la guerra por su cuenta.

5. Tener una discurso que no cuenta nada

Muchos discursos de muchas bodegas cuentan lo mismo. Nosotros, hasta tuvimos el atrevimiento de simplificar los discursos de las bodegas en cuatro y creedme, después de casi 10 años haciendo marcas, hemos visto que poco hemos fallado.

Muchos discursos de muchas bodegas siguen siendo un catálogo técnico, muy asociado al mundo agrario, pero el vino amigos, es emocional al 100%.

Al consumidor (hablamos de cliente final), no le da mucho caso que los viñedos esté en una orientación norte-sur, que la parcela sea de suelo pedregoso o bla, bla, bla…

Si tienes un diferencial a nivel de terreno, enfócalo como algo único desde el texto emocional, no técnico (deja eso si quieres para cuando vaya a visitarte Tim Atkin), pero para conectar con el público que hará que REALMENTE vendas vino, debes tener un discurso común y a la vez diferencial: Debe explicar quién eres, por qué haces lo que haces, qué te hace diferente y por qué mereces atención.

Entonces… ¿cómo evitar estos errores?

No hay fórmulas mágicas, pero sí un punto de partida claro:
pensar la marca con la misma atención que se piensa el vino.

Eso implica:

  • Definir una estrategia
  • Construir una identidad coherente
  • Comunicar con intención
  • Y entender que el Marketing no es un gasto, sino una inversión

Porque cuando el Marketing acompaña al producto, el vino no solo se bebe: se recuerda.