05 Mar Si las mujeres donde tienen que estar es en la cocina, ¿por qué los grandes chefs son hombres?

¿Menudo titular, eh? 

Ya os adelantamos, por si alguien se piensa que sabe lo que va a leer, que en este artículo no vamos a poner “las 10 chefs más exitosas del país” o “las mujeres que marcan tendencia en la gastronomía”. Nos parecería caer en un feo clásico copia y pega que no es nuestro estilo. No. Queremos hacer un artículo que invite a la reflexión, un artículo que plantee preguntas y que las deje abiertas para que sean resueltas allá por cada cual.

Y sí, hemos puesto el fuego a tope y tirado de polémica (y algo de “Clickbait”, no lo negaremos) en el titular para abrir este post especial en la semana del Día Internacional de La Mujer.

Porque si ahora mismo cualquiera sale a la calle y le pregunta al primero que pase por “Alta cocina”, obtendrá en sus respuestas seguramente nombres masculinos: “Adrianes”, “Rocas”, “Berasateguis” “Dacostas”, etc… Y en pocos casos, con excepción quizás de Carme Ruscalleda o Elena Arzak, de las más mediáticas, le vendrán nombres como Fina Puigdevall, Nieves Barragán, Andrea Dopico o la increíble alicantina Susi Díaz entre ese largo listado de mujeres que, por algún motivo, suelen quedar a las espaldas de esos grandes chefs tanto en medios, como en opinión. Chefs premiadas, reconocidas sectorialmente, pero que no traspasan mediáticamente la barrera que otros profesionales sí lo logran. Y siendo ecuánimes… ¿Es cuestión de talento? Rematadamente no.

Lo tremendo es que, en nuestra propia experiencia con ciertos clientes en alguno de los proyectos que hemos desarrollado a nivel gastronómico, cuando un empresario busca un chef para su nuevo restaurante, a menos que exista un vínculo familiar, en ninguno de los casos, y repetimos, EN NINGUNO, se piensa en una cocinera. Siempre es un cocinero. 

¿Los motivos? Pensadlo. La mayoría de restaurantes con Soles o Estrellas están capitaneados por un cocinero. Si yo quiero un reconocimiento de ese tipo, ¿no me será más sencillo si cuento con un cocinero en lugar de una cocinera? La gente cuando come muy bien en un restaurante da por sentado, en una gran mayoría de ocasiones que quien lo ha preparado será un hombre “Mis felicitaciones al cocinero” “¿Puede salir el chef para felicitarle?”

Cocineros que con toda seguridad, en un futuro, dirán cuando concedan entrevistas que el mérito de sus platos está en su madre, que siempre cocinaba en casa y recuerda el olor de sus guisos.

Mujeres cocineras, forzadas en muchos casos a emprender sus propios proyectos si quieren desarrollar su vocación a un alto nivel. Las grandes cocineras de este país no esperan que un empresario restaurador le contrate. Esperan poder crear su propio proyecto gastronómico. ¿Ambición profesional? En muchos casos no les queda otra.

Y ojo, no vamos a pecar de hipócritas reconociendo que todos esos chefs tienen a increíbles mujeres dentro de su equipo, y que estos chefs son al final la cabeza visible de un equipo multidisciplinar. Ese machismo, desde nuestro punto de vista, no empieza tanto en la cocina, sino en la percepción que el gran público, termina recibiendo.

¿Por qué si para una parte rematadamente rancia de esta sociedad “el lugar de la mujer está en la cocina”  luego no reciben un reconocimiento por ello?

Ahí lo dejamos para que reflexionéis sobre ello.

Pasad buena semana.

Por cierto, la imagen central del artículo es parte de la obra de la fotógrafa y diseñadora Eli Rezkallah. Podéis ver su trabajo, In a Parallel Universe, en este enlace.

 

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