19 Sep Si tu empresa fuera una persona, ¿qué edad tendría?

Las marcas, como las personas (y los vinos), evolucionan. Nacen, crecen, maduran y se mantienen competitivas a lo largo de su vida… O eso, o se mueren por el camino.

Como decía Heráclito, “nada es permanente excepto el cambio”, así que debemos ser conscientes de que nuestra empresa, pasará por cambios. Cambios que serán dolorosos y que como la vida misma, no serán en muchos casos fáciles. En el fondo, Heráclito podríamos considerarlo como el primer “Brand Manager” y “Marketer” (sin gomina, por supuesto) de la historia, y maldita sea, ¡Heráclito de esto tenía que controlar!

La técnica OCAI (Organizational Culture Assessment Instrument) nos ayuda a medir la evolución de cualquier empresa pasando por cuatro estados, nosotros nos hemos permitido añadir un quinto que os adjuntamos al final:

  1. EL BÉBÉ: ADHOCRACIA
    Energía desenfrenada, flexibilidad, agilidad, creatividad y permeabilidad para aprender de todo y de todos. Es el estado de las empresas nuevas en sus inicios y que las Startups, por su estructura, pueden alargar unos años más.

    Es una etapa importante, ya que a pesar de los cambios, es el momento en la que las marcas definen sus estructuras de crecimiento y definen el perfil que les acompañará en su viaje de vida.

  2. EL NIÑO: CLAN
    La ilusión, la perspectiva de un futuro, el sentimiento de idealismo, de equipo y libertad. Hemos crecido un poco y sentimos a la empresa como parte de nuestra familia. Un estado en el que todo es posible y en el que aquello que se comenzó a formar en la etapa anterior, se consolida.
  3. EL ADOLESCENTE: EFICIENCIA
    Una etapa que, como toda adolescencia, comienza con un cambio. Somos conscientes de que no todo vale, y debemos ordenar los procesos, sistemas y herramientas. Es el momento en el que muchas empresas se dan cuenta que para evolucionar y crecer necesitan cubrir ciertos aspectos de su marca, y es cuando muchas de ellas acuden a nosotros para precisamente, ayudar en su proceso de transformación.
  4. EL ADULTO: MERCADO
    Estructura, enfoque, orden… Sabemos lo que queremos y los procesos que debemos seguir para conseguirlos. Se trata de enfocarse en los objetivos y trabajar duro. Si se aborda esta etapa habiendo realizado un proceso de transformación y conocimiento de marca, las bases siempre son más sólidas, ya que resulta más sencillo conocer tanto los diferenciales como los puntos de valor de nuestra propia marca. Es una fase que puede alargarse tanto como dure la propia empresa
  5. Y el quinto estado que, con permiso de OCAI, introducimos:

  6. LA SENECTUD: DESIDIA
    Desmotivación, hastío, abandono y pérdida del control. Se ha perdido la motivación, bien por no lograr objetivos o por simplemente una falta de cohesión en la empresa. Suele ser otra de las fases en las que muchas empresas desean contar con agencias de Branding para intentar transformar su negocio, por que sí, es posible rejuvenecer a marcas y devolverlas a su estado de madurez.


En todo este viaje vital, las empresas que no quieran pasar a la senectud deben ser conscientes y capaces de:

· Construir y asentar su marca para crear valor y preferencia.
· Ser conscientes de su entorno y de sus cambios.
· Adaptar su cultura hacia el espacio que se quiere ocupar.
· Definir y asentar procesos internos y externos que sostengan el crecimiento.
· Redefinir siempre que sea necesario sus áreas, organigramas y estructuras.
· Generar valor y cultura interna en tal de obtener un equipo motivado.

Por supuesto, debemos tener clara la dirección hacia la que queremos movernos, y es a través de la Plataforma de Marca donde podemos encontrar la respuesta a varias de esas cuestiones. Una plataforma de marca que nos permita obtener:

>> Un propósito: de qué forma vamos a aportar algo a quienes nos rodean. <<
>> Una visión y misión: que nos ayude a ver hacia dónde dirigirnos. <<
>> Un posicionamiento: la posición competitiva que queremos ocupar. <<
>> Unos Valores: las creencias que construirán nuestra Cultura de marca. <<
>> Una personalidad: Definir nuestra forma de ser y cómo nos relacionaremos <<
>> Una propuesta de valor: Definir un mensaje que trasladará nuestro valor <<

Una plataforma que permita desarrollar nuestra identidad en todos los puntos, visualmente, actitudinalmente y sensorialmente, y que nos permita entender cómo hablar, vestirnos, actuar o incluso qué ambientador utilizar en nuestra empresa o qué música poner en el hilo musical. Que nos permita controlar y medir nuestro crecimiento y medir en todo momento, nuestra salud de marca.

En definitiva, crecer y evolucionar. Estar preparados para ese cambio constante y tomar decisiones al respecto.

¿Queréis saber más sobre todo este proceso? ¿Tenéis preguntas al respecto? ¡Contactad con nosotros!

* Foto de portada: David Pinkerton.

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